Pistachos, una alternativa a los cultivos tradicionales

El policía municipal Juan Ledesma Cuevas se dedica en sus ratos libres al cultivo del pistacho

Vista del invernadero donde cultiva los pistacheros. :: AZUCENA LEDESMA
JUAN LEDESMA

Juan Ledesma Cuevas, policía municipal de Talarrubias y agricultor en sus ratos libres, se halla inmerso en un proyecto novedoso de cultivo de pistachos. Sí pistachos de los que compramos en el supermercado o nos ponen con el aperitivo.

«El interés por los pistachos comienza en el año 2006, una vez que mi esposa recibe en donación varias fincas pequeñas de sus padres, olivos y tierra de labor», relata Juan Ledesma. «Como el cereal estaba a precios muy bajos, comienzo a pensar en posibles alternativas de cultivo y a través de Internet, encuentro información sobre el cultivo del pistacho y la oportunidad de realizar unos cursos de formación en Ciudad Real. Sin pensármelo, participo en ese mismo año en el citado curso y comienzo a plantearme su cultivo, como alternativa al cultivo tradicional en nuestra tierra».

«El siguiente año (2007), planto las primeras 'cornicabras' (pequeño arbusto de nombre científico pistacea terebinthus, que crece en casi toda Europa). Es el patrón utilizado para injertar el pistachero.

Se pueden utilizar otros patrones como las 'atlánticas', de nombre científico pistacea atlánticos, es original de África del Norte y Canarias o las 'ucb', que es un híbrido americano de polinización entre una planta macho y una planta hembra. Es el portainjerto más vendido en los últimos años en Estados Unidos. También hay otras (Kerman, Larnaka), pero yo no trabajo con ellas», afirma Ledesma que se ha convertido en un experto en esta planta foránea.

«Del cultivo del pistacho lo más complicado -asegura- es conseguir que agarre el injerto, que se realiza de últimos de junio a primeros de septiembre siendo de la modalidad de escudete. No porque la técnica sea difícil, pero es bajo el porcentaje de prendimiento. Como curiosidad destacar que necesita de árboles macho para su fructificación. Siendo necesario injertar de macho uno de cada nueve.A partir del cuarto o quinto año de su injerto empieza a tener pistachos, pero hasta que no tienen ocho años no empiezan a ser rentables. Todo en función del manejo. Se pueden plantar en secano y regadío, siendo el marco de plantación recomendado 7×6».

«Ante la dificultad de su propagación y ser un cultivo novedoso decidimos hacer un pequeño vivero para surtir de patrones e incluso pistacheros injertados para las personas que se quieran introducirse en su cultivo», afirma Ledesma.

Un hombre inquieto

Juan Ledesma Cuevas es un hombre inquieto que nació en Talarrubias el 2 de abril de 1963. Hijo de Antonio y Ana, se casó con Elena, con la que tiene dos hijas, Nuria y Azucena.

Su primer trabajo fue en la tienda de Aurelio García donde se vendía de todo, como muebles, electrodomésticos
y hasta artículos de ferretería. Comomuchos otros de nuestro pueblo emigró a Palma de Mallorca donde hacía estructuras de viviendas. El Servicio Militar le lleva a Campamento en Madrid, y una vez terminado su serviciomilitar (entonces obligatorio) regresa al pueblo, y en 1984 aprueba las oposiciones para policía municipal de Talarrubias, cargo que desempeña actualmente.

Sin embargo las labores y tareas agrícolas nunca le fueron ajenas como tampoco le fueron ajenos los chozos de bálago, típicos de nuestra tierra, que él propuso que se utilizaran en el turismo rural pero no fue autorizado, pues no se consideraban idóneos para pernoctar en ellos. Construyó uno para uso propio, de magnífico resultado como se ve puede observar en la fotografía que acompaña a esta información. Quería que las generaciones venideras conocieran este tipo de chozos que sirvió de vivienda a pastores y labradores hasta épocas no muy lejanas.Un incendio, que Juan cree intencionado, destruyó lo que nosotros nos atrevemos a calificar como «obra de arte rural».

Ahora su última inquietud se ha canalizado en la plantación del pistacho. Todo lo tiene en marcha, ahora los resultados están por ver.