El talarrubiense Pedro López, con Barrrunto Bellota Band, ya tiene dos discos en el mercado

Pedro López en una de sus actuaciones (Cedida)
MÚSICA

Pedro López Muñoz, artisticamente Pedro Lopeh, tiene 26 años. Nos llama la atención lo de Lopeh y nos aclara que es para distinguirse de los doscientos millones de Pedros López que hay en el mundo "Sólo en Talarrubias ya conozco a unos cuantos y además es como lo pronuncio".

Aunque nació en el Hospital San Antonio de Don Benito, y en su DNI pone que en Puebla de Alcocer, él nos dice " soy tan de Talarrubias como la fuente La Teja". Su padre, Pedro, es de Puebla y su madre, Antoli, talarrubiense. Por la profesión de su padre, maestro, vivió en San Vicente de Alcantara y Valdecaballeros, pero el resto de su infancia y gran parte de su adolescencia las pasó en nuestro pueblo. Aquí estudió en el CP Fernández y Marín hasta 2º de ESO, para hacer 3º y 4º en el IES Siberia Extremeña. El Bachillerato lo cursó en el IES Emérita Augusta de la capital de nuestra región. " Era agotador, y un dispendio de tiempo, viajar dos o tres veces por semana al Conservatorio de Mérida, al que se había cambiado unos años antes", nos dice Pedro. " Mis padres y yo decidimos que era mejor que estudiara allí el Bachillerato." Desde entonces su presencia en Talarrubias es menor pues viene cada dos o tres meses. " Y realmente- nos aclara- echo de menos su tranquilidad, el campo, los olores, tomar el fresco en el patio." También añora "coger la bici y descubrir mundo, las sibilinas andanzas por las callejas cuando éramos adolescentes, el olor de los churros de Paco por las mañanas, sacar el vino o hacer el aguardiente con mis padres, las matanzas... En definitiva, sentirme libre."

Y es que tras su paso por Mérida, se marchó a Cáceres para estudiar magisterio. Allí también acabó los estudios de piano y dio clases de piano y acordeón en la Escuela Municipal de Cáceres, a la vez que en una academia preparaba a opositores a maestro de Música. Su formación la acabó en Logroño, donde se licenció en Musicología.

A pesar de que la música marca la vida de Pedro, este tiene otras inquietudes artísticas. Le gusta escribir y el próximo año tiene previsto publicar una novela. Al preguntarle sobre la vena artística de la familia, pues su hermano Kike hace sus pinitos como actor en el grupo Párodos, nos dice: "Kike es un artistazo: qué dominio del escenario tiene, qué soltura, qué envidia me da verle actuar... En mi familia no habido ningún artista vocacional, pero a mis padres siempre les ha encantado la música y mi casa estaba repleta de libros de todas las clases, y el ambiente es el idóneo para que germine el interés por el arte. La prueba es que mis hermanos pequeños, María y Abel, también tienen un talento para la música fuera de lo común. Además María escribe fenomenal. El mérito es de mis padres que lo hacen todo posible. Han hecho por mí más de lo explicable, se han sacrificado, jamás me han presionado, lo hacen porque creen en la formación sin pretensiones de nada... Son un ejemplo de todo".

Aunque a Pedro le gustan otras actividades como el ajedrez, el baloncesto, el balonmano, el ciclismo, andar, y escribir, podemos decir que su vida tiene como hilo conductor la música. Empezó con ella muy pequeñito. Con 5 o 6 años ya estudiaba acordeón con el maestro Emilio en Garbayuela. Nos cuenta que lo del acordeón fue un cúmulo de circunstancias. "De pequeño vi a un señor tocándolo en un bautizo y me quedé fascinado. Luego una de mis profesoras de música del pueblo les aconsejó a mi padres que me apuntaran a acordeón y comencé a dar clases con el maestro Emilio que supo canalizar mis aptitudes... Tuve mucha suerte pues la mayoría de la gente no descubre nunca para lo que vale y conmigo acertaron".

El aprendizaje de este instrumento, cuyo perfeccionamiento corrió de su cuenta, lo compaginó poco después con los estudios de piano en el Conservatorio de Don Benito

Seguro que muchos de vosotros recordáis cuando el pequeño Pedrito López salió en televisión tocando el acordeón. Fue muy sonado en el pueblo. Era 1995 y tenía 8 años. Fue en el programa de Tele 5 Bravo Bravísimo. En él se buscaban jóvenes talentos. "Aquello fue una experiencia gratísima" - nos dice Pedro. "Fue en Alicante. Lo recuerdo todo como si fuera una película: los ensayos ante mis padres para elegir el pasodoble Ay, mi sombrero, el beso a mi madre al escuchar mi nombre de boca de los presentadores, el sudor de las manos en ese momento, el darme cuenta de que las cámaras me apuntaban y el que la silla era más alta que yo y me colgaban los pies".

En su época cacereña empezó la andadura con Barrunto Bellota Band, el proyecto que desarrolla desde entonces. Nos explica el peculiar nombre de la manda de esta manera: "Lo decidimos en una noche de guateque. Queríamos que sonase a extremeño y nos gustaba esa combinación de palabras. Ahora nos da un poco cosa porque es muy rocambolesco, pero ya le hemos cogido cariño." Lopeh define el tipo de música que hacen como música tradicional europea (balcánica, judía, zíngara, mediterránea, ibérica) tratada como un conjunto de música de cámara, con improvisación, experimentación y mucha paranoia.

En Barrunto tiene como compañero al violinista Javier Jiménez Rolo, pero en muchas ocasiones los acompañan otros músicos amigos. Conocieron gente de Madrid que les reclamaban para tocar con ellos cada vez con más asiduidad: Yuri de Päjaro Sunrise, los Amigos Imaginarios, Vetusta Mosla... " Y hace dos años nos creímos ya con la trayectoria y los contactos suficientes en el mundo de la música como para emigrar y vivir plenamente de tocar y grabar en Madrid y resto de España" Con lo que no están muy contentos es con el trato a nivel regional. "Nos sentimos defenestrados por el mundillo cultural y musical extremeño, desde las administraciones hasta los circuitos más o menos privados que viven de lo público. Les mandamos un cordial saludo."

A pesar de todo, Barrunto tiene ya su prestigio a nivel nacional e internacional y han alcanzado diferentes premios. El más destacado quizá sea el Premio Nacional de Juventud (INJUVE) en su edición de 2010. "Nos abrió muchas puertas tanto en España como en el extranjero". También ganaron el certamen privado más reconocido en su género, Navelgas Folk, así como un segundo puesto en Escenarios PRAU 2011 y el Premio Raíces de Extremadura. Aún así matiza que lo de los premios no les gusta mucho y ya no participan en ninguno. "Cuando eres joven lo haces porque sientes que ésa es la única forma de ganar reconocimiento. Luego te das cuenta de que hay otras opciones mejores"

Quizá el mayor reconocimiento que puede tener un grupo es actuar en diferentes lugares y en eventos importantes en su género. Y Barrunto lo ha hecho. De todos ellos se podrían destacar su gira por Tailandia, sobre todo por la experiencia. "Uno jamás se imagina en una gira de dos semanas por un país tan lejano y tan increíble"- dice el talarrubiense. Fue una propuesta de la Embajada Española y, además de los conciertos, conocieron el país, su gastronomía e "incluso comimos con su Ministro de Cultura".

Otros eventos que no olvidarán nunca fueron el WOMAD de Charlton Park en Bristol y el WOMAD de Cáceres. Sobre el primero opina que tocar en un festival británico es algo que todo músico debería experimentar antes de morir, y sobre el segundo lo destaca, además de por su importancia porque "nos han puesto tantas trabas para tocar en nuestra tierra que ya pensábamos que nunca nos iban a dejar, y significó para nosotros la victoria del trabajo sobre la insidia y la corruptela". Y no quiere pasar por alto el tocar con Vetusta Morla en La Riviera de Madrid ante 4.000 personas, con la gente cantando muy alto. "Te das cuenta de cómo se funciona a esos niveles de popularidad y de profesionalización".

Pero además de sus actuacianos, el trabajo de Pedro y Javier en Barrunto se ve plasmado en los dos discos que tienen en el mercado. De ambos destacan el cuidado por la composición y el sonido, su forma particular de entender la música, "lo artesanal de los mismos y lo honesto de la propuesta".

El primero, Klezmer (2010), lo catalogan como un trabajo serio, pero adolescente, muy apegado a la música de raíz, a los grupos que les gustaban, con muchas versiones, voluntarioso, un tanto ingenuo. El segundo, Entropía (2013), es un trabajo de madurez con temas propios, "con un sonido inconfundible donde dejamos fluir todas nuestras influencias sin miedo a nada y sin más pretensión que gustarnos a nosotros mismos y ser coherentes con nuestra forma de entender la música, es más arriesgado y tiene una producción excelente, gracias a que tuvimos mucho dinero y muchos amigos para llevarlo a cabo"

Y es que Entropía ha tenido una financiación peculiar, y de ahí lo de lo del "mucho dinero" que tuvieron. Barrunto a través de las redes sociales propuso a sus seguidores que se convirtieran en mecenas para financiar el disco comprándolo por anticipado, adquiriendo entradas para los conciertos, contratando actuaciones... "Todo lo sacado se iba guardando en una hucha en la que acabamos sacando casi el doble de lo que necesitábamos para grabar. No nos quedó otra que tirar la casa por la ventana y grabar en unas condiciones inmejorables. Es lo que se llama micro-mecenazgo (crowdfunding)". Por cierto que ambos discon se pueden conseguir por Internet en las tiendas virtuales más conocidas: iTunes, Spotify, BandCamp, etc; y escribiéndoles a ello directamente

Cuando le preguntamos a nuestro paisano Pedro por sus planes de futuro nos habla de diferentes cosas. Seguirá tocando con Barrunto el repertorio de Eutropía, y tienen en mente la grabación de otro disco, probablemente con algún giro estilístico más o menos marcado. Además piensan grabar un disco con Café de Chinitas, un proyecto nuevo de coplas y tangos y presentarán otro disco con Päjaro Sunrise, "el grupo de pop con el que tanto hemos aprendido y difrutado". También tienen previsto acabar la grabación del disco de Hovik Keuchkerian, "un escritor - poeta - monologuista - actor que va a ser la leche".